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lunes, 23 de mayo de 2016

El Desaliento

Cierta vez se corrió la voz de que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas en una subasta.
En la noche de la venta, estaban todas las herramientas dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto eran un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño; además de otros implementos del mal. Pero un tanto apartado del resto, había un instrumento de forma inofensiva, muy gastado, como si se hubiese usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos. Alguien le preguntó al diablo cuál era el nombre de la herramienta. Desaliento. Fue la respuesta. ¿Por qué su precio es tan alto? Porque ese instrumento me es más útil, que cualquier otro. Con él, puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos los demás me fallan, y una vez adentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoje. Está muy gastado porque lo uso casi con todo el mundo, y como muy pocas personas saben que me pertenece, puedo abusar de él. El precio de desaliento era tan, pero tan alto que aún sigue siendo propiedad del diablo. El desaliento es uno de los estados de ánimo con el que el diablo se fortalece. Nos desalentamos con la situación económica, con nuestro trabajo, con nuestra familia, con la necesidad de cambio, con los grupos, con el engaño, con la mentira, con el desamor. Por eso, debemos mantenernos alertas contra el desaliento. Y cuando haya un tropezón o una caída, no hay que entregarse, porque: después de cada día, se empieza otra vez desde un punto más alto..... Arriba el animo, no le demos cabida al desaliento.
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Cortesía de Whatsaap. Autor Desconocido

ACTITUD POSITIVA ÈXITO SEGURO


 Osno Monto

martes, 3 de mayo de 2016

HA FALLECIDO EL SENTIDO COMÚN

   
Hoy lloramos la muerte de un querido amigo, 'Sentido Común', que ha estado entre nosotros durante muchos años.
   Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su nacimiento hace mucho que se han perdido en los vericuetos de la burocracia.
   Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza; que se necesita leer todos los días un poco; saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices, y también por reconocer la validez de frases tales como 'la vida no siempre es justa'  y  'tal vez haya sido yo el culpable'.
   Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas (no gastes más de lo que ganas), y estrategias parentales confiables (los adultos están a cargo, no los niños)
   Su salud comenzó  a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero
ineficaces: informes de adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado, sólo hicieron que empeorara su condición.
   Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros, sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos.
   Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir  un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar, o colocar una tirita o curita a un alumno.
   Aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada.
   Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se convirtieron en material risible, algunas iglesias en negocios, y los criminales empezaron a recibir mejor trato que sus víctimas.
   Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un ladrón, incluso si éste estaba armado, sea inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil.
   Y así, muchísimos casos más de nuestra vida terrenal.
   La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad  y Confianza; la de su esposa,     Discreción; la de su hija, Responsabilidad, y la de su hijo, Raciocinio.
   Le sobreviven sus tres hermanastros: 'Conozco Mis Derechos', 'Otro Tiene la Culpa', y 'Soy Una Víctima de la Sociedad'.
   No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron de que se había ido.
   Si aún lo recuerdas, honrralo reenviando este mensaje a toda la buena gente que lo conoció y valoró.
   En caso contrario, únete a la mayoría y no hagas nada...


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Autor Desconocido...mensaje compartido por Whatsapp



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